Los tres papeles que debes leer antes de firmar la hipoteca
La ley te da al menos diez días y una visita gratuita al notario. Así puedes aprovecharlos.

Firmar una hipoteca es firmar un documento largo, durante décadas y, a menudo, con prisa. La ley intenta evitarlo con un periodo de revisión. Sirve de poco si llegas a la notaría sin haberlo leído, así que veamos qué mirar.
Qué te tienen que entregar
El artículo 14 de la Ley 5/2019 exige que recibas la documentación con al menos diez días naturales de antelación a la firma:
- FEIN (Ficha Europea de Información Normalizada). Contiene las condiciones personalizadas y es una oferta vinculante para el banco durante el plazo pactado, que debe ser de diez días como mínimo.
- FiAE (Ficha de Advertencias Estandarizadas). Avisa de cláusulas sensibles, como los índices de referencia, el vencimiento anticipado o el reparto de gastos.
- Documento de cuotas, si el tipo es variable, con referencia a cómo pueden evolucionar.
- Proyecto de contrato.
- Condiciones del seguro que te exijan.
Siete puntos que debes comprobar
- Tipo de interés y TAE. Mira el TIN y la TAE, y el tipo que pagarás si no cumples las bonificaciones.
- Productos ligados. Calcula el coste de cada uno, como explicamos en vinculaciones.
- Cuota. Pregúntate si podrías pagarla si subiera, o si bajaran tus ingresos.
- Comisiones. Revisa apertura y amortización anticipada.
- Gastos. Compáralos con el reparto legal.
- Coincidencia. FEIN y contrato deben decir lo mismo. Coteja las cifras una a una.
- Fechas. Asegúrate de que la validez de la oferta llega hasta la firma prevista.
La visita al notario
Debes acudir a la notaría que elijas, como muy tarde el día anterior a la firma, para recibir asesoramiento presencial. El acta en la que consta no genera coste arancelario. Si no se acredita que se cumplieron estos pasos, no podrá autorizarse la escritura.
Lleva tus dudas por escrito. Algunas buenas preguntas son: «¿qué ocurre si dejo de pagar?», «¿qué tiene que pasar para perder una bonificación?» y «¿hay algo en este contrato que no sea habitual?».
Señales para frenar
- Te entregan documentos nuevos el mismo día de la firma, con cifras que han cambiado.
- Te dicen que «la FEIN es un trámite» y que no hace falta leerla.
- Te presionan para firmar un seguro o una tarjeta que no estaban en la oferta.
No hace falta que entiendas cada palabra, pero sí lo que vas a pagar y qué pasa si algo va mal. Si no te lo explican con claridad, pide tiempo.
Cómo leer la FEIN sin perderte
La FEIN es larga, pero puedes abordarla en tres pasadas. En la primera, mira solo los números: importe, plazo, tipo de interés, TAE, cuota e importe total a reembolsar. Apúntalos en una hoja, junto a los de otra oferta si la tienes.
En la segunda, busca los condicionantes: qué productos son necesarios para obtener ese tipo, durante cuánto tiempo y cuánto subiría si dejas de cumplirlos. En la tercera, lee las situaciones difíciles: qué pasa si amortizas, si dejas de pagar o si cambias de banco.
Después, coteja tu hoja con el proyecto de contrato. Si encuentras una diferencia, pide una explicación por escrito antes de la firma. Una pregunta a tiempo es mucho más barata que una reclamación después. Si te falta tiempo, recuerda que la fecha de la firma se puede mover, siempre que no se agote la validez de la oferta.
Preguntas frecuentes
¿Puedo cambiar de banco con la FEIN en la mano? Sí puedes comparar. Que el banco esté vinculado por su oferta no te obliga a ti a aceptarla.
¿La tasación se devuelve si no firmo? Normalmente pagas un servicio ya prestado, aunque no firmes. Pide el informe, porque quizá pueda servirte con otro banco.
¿Es lo mismo la FEIN que una oferta informativa? No. Una simulación o una oferta comercial orientan; lo personalizado y vinculante es la FEIN.
Fuentes
Información general, no asesoramiento personalizado. Las normas cambian y no se aplican igual a todos los contratos: compruébalas en la fuente oficial o con un profesional antes de decidir. Si detectas un error, escríbenos.